La muralla sigue el trazado del antiguo camino real y data del siglo XIV. Se conservan unos 600 metros y está construida con piedra basáltica extraída de la colina del castillo.
Es alta y está coronada por almenas cuadradas. En su interior se encuentra el camino de ronda, que facilitaba la comunicación entre las torres, protegía a los caballeros de los ataques enemigos y les permitía combatir al abrigo de las almenas.
Con el paso del tiempo, gran parte de este camino desapareció debido a las construcciones que se adosaron a la muralla. Actualmente, se conservan unos 200 metros transitables, desde la Torre de Barcelona hasta la Torre Tuies Negres.
Las torres del recinto medieval son cilíndricas o semicilíndricas, y se conservan diez, entre las que destacan la Torre d’Ararà y la Torre dels Frares, esta última situada ya fuera de la muralla.
El Portal de Barcelona es una de las cuatro entradas a la villa medieval y está adosado a uno de los extremos de la muralla.





