“…exponerse al sol, a la lluvia, nieves, vientos, humedades; padecer fríos excesivos; tener día y noche los vestidos mojados; acalorarse hasta sudar, y enfriarse de repente; pasar toda la noche al raso; acostarse sobre la tierra, o la sola paja, las más veces mojada; estar meses enteros sin desnudarse, ni dormir en cama; beber malas aguas, y peor vino; comer pan de mala calidad, de mal trigo, y mal amasado y cocido, carne corrompida, frutas y pescado de mala calidad; hacer marchas y otros ejercicios violentos … y todos padecer sustos continuos… Nada haya más perjudicial a la salud del hombre que pasar repentinamente de una vida regular, y de un trabajo moderado á otra activa, laboriosa y no acostumbrada…” (Josep Anton Viader Payrachs, Girona 1810)

Quiénes eran estos soldados?
El ejército regular se nutría, desde el siglo XVIII, de las “quintas” y las levas forzosas. Desde 1770 el servicio militar es obligatorio con sorteos anuales para conseguir el número de reclutas necesarios. En Catalunya y en el País Vasco este sistema no acabó de implementarse debido a la fuerte oposición de la población.
En 1800, un tercio de los soldados provenían de las «quintas» pero la mitad eran voluntarios extranjeros a sueldo y el resto se completaba con las levas forzosas de vagabundos, mendigos y desempleados.
Los soldados recibían un sueldo, pero de éste debía descontarse todos los gastos, restando finalmente una mísera paga.
La guarnición de Hostalric hacia 1810 estaba compuesta por varios regimientos y unidades menores. Las más significativas eran el 2º Tercio de Miquelets de Girona, el Regimiento Ultonia y el Regimiento Iliberia, éste último proveniente de Granada. Ultonia e Iliberia estaban formados por soldados regulares. El Tercio, por voluntarios.
El Segundo Tercio de los Miquelets de Girona se formó el 15 de mayo de 1808 con voluntarios de la zona por iniciativa de la Junta de Defensa de Gerona, que también los uniformó y equipó.
El 20 de junio de 1808 la “Suprema Junta de Gobierno del Principado de Cataluña”, reunida en Lleida dispuso la formación de un ejército activo de 40.000 miquelets, llamando a incorporarse, como voluntarios, a todos los hombres de 16 a 40 años, sin excepción de condición, prefiriendo a los solteros antes que los casados, y a los viudos sin hijos. (pàg.1). Los reclutados tenían derecho al uniforme y equipo y, en teoría, a una soldada de 4 reales de billón y 2 libras de pan diarios.
Pero la llamada no resultó como esperaban y se reclutaron poco más de la mitad de los efectivos. En Girona se incorporaron 2.142 reclutas de los 5.911 con los que se preveía, repartiéndose irregularmente entre los tres Tercios de la ciudad.
Es complejo aventurar cifras concretas del 2º Tercio de Miquelets de Girona, pero según el Instituto de Historia y Cultura Militar, a primeros de junio de 1808 cuenta con una fuerza de 1.019 hombres, divididos en dos batallones. El 16 de octubre del mismo año, el 1r Batallón forma parte de la guarnición de Hostalric con un jefe, 5 capitanes, 21 subalternos, 31 sargentos, 25 tambores y 456 cabos y soldados. Del 6 de mayo al 12 de diciembre de 1809 el Tercio defendió Girona hasta la capitulación.
Estos mismos hombres, con muchas bajas, también defendieron la fortaleza de Hostalric hasta el 12 de mayo de 1810, en que se escaparon del sitio francés. Sólo 138 consiguieron llegar a Vic dos días después.

Recreador del segundo Tercio de los Miquelets de Girona
El Regimiento de Infantería Ultònia fue una unidad militar profesional formada en un principio mayoritariamente por voluntarios irlandeses que sirvió al ejército español entre 1709 y 1818.
Estuvo presente en buena parte de las guerras en las que España participó en el siglo XVIII, tanto en Europa como en Ultramar. Las bajas por edad o en combate, así como la agregación de otras unidades y los numerosos destinos, llevaron a una paulatina disminución de la procedencia irlandesa entre la tropa, aunque se mantuvo entre la oficialidad. Cuando fueron destinados en 1804 a Girona, eran pocos los soldados que entendían el gaélico o el inglés.
Entre 1808 y 1810, los efectivos del régiment eran muy reducidos. Cuando participaron en la defensa de Girona en los tres asedios, debieron constar de entre 300 y 400 soldados y fueron la principal fuerza regular de estas hazañas.
El capitán Daniel O’Sullivan de la Ultonia, aparece como gobernador interino de la fortaleza en documentos firmados por él entre junio y diciembre de 1808. Él mandó la defensa de Hostalric a finales de julio de 1808, enfrentándose con un pequeño destacamento de su regimiento (unos 180 hombres), 110 servidores) y unidades de miquelets de Hostalric y Vic, al ataque de unos tres a cuatro mil soldados franceses, con artillería y caballería.
En 1809, el coronel Enrique O’Donnell, fue nombrado comandante del regimiento, pero no permaneció en la fortaleza de Hostalric, ya que se marchó a aprovisionar el asediado Girona y ya no pudo volver. O’Donnell se convertirá en el capitán general de Catalunya.

Lámina con soldados y bandera del Regimiento Ultonia. Dibujo de Joaquim Pla i Dalmau. Colección particular, Girona.
El Regimiento de Infantería Iliberia (nombre romano de Granada) se formó en 1808, con parte del Regimiento de Granada y los Voluntarios de Jaén, y en noviembre del mismo año pasó al Ejército de Cataluña. El 6 de septiembre de 1809 llegaron a Hostalric, donde el 2º batallón permaneció como guarnición. En enero de 1810 contaba con unos 2000 varones. Su comandante, Julián Estrada se convirtió en el gobernador militar de la plaza y comandó la defensa contra los franceses, así como la evacuación final.
El día 11 de mayo, el mariscal francés Augerau les había enviado un ultimátum, ofreciendo una capitulación honrosa «como la de Girona», o ser pasados todos por las armas. Estrada le respondió:
«Señor Mariscal: Agradezco en nombre de la guarnición la comparación que se digne hacer con la de la inmortal Girona. Sin embargo, no admito sus proposiciones, pues no estoy en términos de rendirme. Julián de Estrada.»
La noche del 12 de mayo de 1810, después de 4 meses de asedio y heroica defensa de la fortaleza, sin suministro de agua y ante la imposibilidad de recibir refuerzos, Estrada y aproximadamente un millar de sus soldados logran escapar del asedio. Los rodeaban unos 8.000 hombres de Bonaparte. Estrada dividió a sus soldados en tres grupos, para aumentar las posibilidades de éxito. Por un lado, los heridos, que permanecieron en la fortaleza, dando cobertura a sus compañeros. Por otro dos contingentes, que consiguieron fugarse en un primer momento de sus acosadores. Los 400 hombres que formaban el grupo de retaguardia, así como el coronel Estrada -que fue gravemente herido,- cayeron prisioneros al día siguiente. Pero el contingente de vanguardia, formado por unos 700 soldados, lograron llegar a Vic y unirse a las fuerzas de general O’Donnell.
Al margen de las tres unidades detalladas, fue considerable el número de otras que pasaron por Hostalric entre 1808 y 1810 tanto de infantería, como artillería o caballería. Unos venían de lejos, como el Regimiento de Infantería de Santa Fe, los Voluntarios de Almansa, los Reales Húsares de Granada o el Primer Regimiento de Caballería Santiago. Otros de Catalunya, como el Batallón de Voluntarios de Tarragona, o el Tercio de Miquelets de Vic.
Pero al marcharse las tropas españolas, la fortaleza no quedó vacía. Fue entonces el turno de los soldados franceses y sus aliados, que permanecerían en Hostalric hasta el 4 de junio de 1814. Otros ejércitos, otros mandos, pero, en definitiva, hombres jóvenes, lejos de casa y de la familia, luchando en una guerra sangrienta, como todas las guerras.