Galería a prueba de bomba

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Cerca del polvorín principal se abre la amplia galería a prueba de bomba, de unos trescientos metros de longitud, que constituye la principal vía de circulación entre la parte baja del recinto y el baluarte mayor. La galería a prueba de bomba garantizaba una circulación totalmente a cubierto y a ella se trasladaron los servicios más vitales como la panadería o el hospital, e incluso algún alojamiento de tropa durante los sitios de la fortaleza. Aquí es donde durante la Guerra de la Independencia se refugiaron la guarnición de la fortaleza y algunos vecinos del pueblo, en total unas mil quinientas personas.